Así vive 'Candulia', a sus 126 años

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Fotos: EFE.
Jueves 26 de mayo de 2011.

Así vive 'Candulia', a sus 126 años

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Jueves 26 de mayo de 2011. »


Se llama Juana Bautista de la Candelaria, tiene 126 años y ha vivido en tres siglos distintos. Nació el 2 de febrero de 1885, según consta en su carné de identidad y en el registro civil de Campechuela, la localidad rural de la provincial oriental de Granma (a unos 800 kilómetros de La Habana).

Juana o 'Candulia', como la conocen en su barrio de Santa Rosa.

A sus 126 años, 'Candulia' ha sobrevivido a su marido y a dos de sus tres hijos: le queda Eleduvildo, de 78, que vive con ella. Fue la mayor de trece hermanos de los que aún viven cinco y tiene seis nietos, quince bisnietos y siete tataranietos.

Juana confiesa que echa de menos ser joven y caminar como antes, aunque todos los días da cortos paseos ayudada por sus nietas, bisnietas o incluso su tataranieta mayor, Yelennis de siete años.

Juana, asegura que le gustaría conocer personalmente a Fidel y a Raúl Castro y hasta al presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Ella y sus familiares insisten en que la longevidad de Juana no tiene secretos: toda su vida trabajó mucho en su casa para sacar adelante a su familia, dice que duerme bien, y que siempre le gustó comer, sobre todo yuca y carne 'cuando hay'.

Aunque no puede ver le gusta escuchar la televisión y sobre todo las noticias para 'estar informada': su impresión es que el mundo 'está un poco revuelto'. Nunca salió de su Campechuela natal, donde toda su familia se dedicó y se dedica a la agricultura, pero recuerda el triunfo de la Revolución que lideró Fidel Castro y sostiene que 'el anterior gobierno (la dictadura de Batista) era muy malo'.

En Cuba viven 1,551 personas que sobrepasan los cien años, un grupo del que Juana Bautista de La Candelaria es la 'decana', según le reconoce el Club de los 120 años creado por el doctor Eugenio Selman.

Nunca bebió ron o fumó tabaco -son 'vicios', dice- pero le encanta el café que, según sus familiares, sigue tomando. El único medicamento que precisa actualmente es una pastilla para la hipertensión. En los últimos años padeció dos neumonías de las que logró recuperarse, según explicó su nieta Margarita, de 52 años que también vive con su abuela.

'Es lo que me ha querido dar Dios': así resume el 'secreto' de su longevidad esta menuda anciana de piel oscura y frágil, que está ciega y que no puede caminar sola.

Se mantiene lúcida y con un envidiable sentido del humor que exhibe cuando ríe con las bromas de sus familiares y vecinos o las carantoñas de sus tataranietas.

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