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EDITORIAL

Verdades y rumores

EL AGENTE 007
miércoles 09 de octubre 2019, actualizada 6:35 am

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Como ya se esperaba, la renuncia de la presidenta del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Coahuila, Miriam Cárdenas, se dio, y ella mismo lo confirmó ante los señores magistrados en una comida la tarde de ayer, lo que vino a alborotar la gallera porque, según se afirma, serán cinco los nuevos becados… Perdón, los nuevos miembros del poder judicial, que por 15 años disfrutarán de la toga, el birrete y el martillo de madera símbolo de nuestra vapuleada justicia; claro, más uno que otro beneficio jugoso de esos que suele dar la sagrada ubre. La magistrada afirmó que está anticipando su jubilación, pero nuestros subagentes, vestidos de hermosas plantas decorativas del Poder Judicial en la capirucha del sarape, nos informan que se trata de un caso similar al del hoy exministro de la Corte Suprema de Justicia Eduardo Medina Mora, al que se dice le sugirieron tomar otros rumbos de manera anticipada antes de que se suelten los demonios que luego se suelen dar desde las sillas del poder, y doña Miriam, al fin institucional y beneficiaria de varias becas por algunos años, entendió claramente el mensaje y los tiempos.

Se dice que en los próximos días nombrarán algo así como a cinco magistrados que a partir del próximo mes estarán cobrando en la sagrada y jugosa nómina del Poder Judicial. Otro de los temores que se hacen circular es el de quién será el próximo presidente del tribunal, y para ello se habla de dos gentes cercanas al "góber" Miguel Riquelme: uno de ellos es Luis Efren Ríos Vega, quien muy seguramente entrará entre esos nuevos becarios, y el otro puede ser el hoy magistrado multifacético, por aquello de que canta, baila y brinca al son que le toquen y ejerce medio tiempo en el tribunal y otro medio en las redes sociales, Miguel Mery Ayup. Así las cosas en el Poder Judicial; estaremos viendo cómo se desarrollan las "patadas bajo la mesa"... Digo, los procesos de nombramientos para los nuevos magistrados.

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La que no escatima en querencias, amores y alabanzas es la alcaldesa de San Pedro, Patricia Grado, quien un día se desvive en la hermandad partidista con su homólogo de Torreón, el también panista Jorge Zermeño, y el otro con el "góber" de Coahuila, Miguel Riquelme. Hace unos días la edil sampetrina visitó la ciudad de Torreón para recibir una donación de luminarias usadas, y como gesto de agradecimiento se desbordó en elogios para el alcalde Zermeño. Lo que se les hizo extraño a nuestros subagentes, que acudieron al evento disfrazados de porra burocrática, fue que doña Patricia llegó con un séquito de más de cincuenta funcionarios, quienes se tomaron fotos, gritaron porras y agradecieron por la gran donación del Municipio hermano, como si les hubieran entregado las más modernas y nuevas tecnologías LED para llevar la luz a San Peter, y no un lote de lámparas de vapor de sodio, muchas de ellas descompuestas y con un alto costo de reparación. Lo curioso es que el alcalde de Torreón también aprovechó para mostrar hasta dónde llega su generosidad metropolitana, presumiendo que incluso había prestado un camión vector para desazolvar drenajes en el ejido El Coyote y San Pedro, y así prevenir inundación en temporada de lluvias, lo que llevó a que muchos de los asistentes se preguntaran si en Torreón la cosa está tan bien como para mandar la poca infraestructura a trabajar a otros municipios. Un par de días después la alcaldesa Grado fue anfitriona del "góber" Riquelme, a quien desde sus primeras palabras lo llenó de loas y reconocimientos, casi casi parecía el discurso amoroso de una presidenta, pero de club de fans. Doña Paty, aprovechando que es la única edil lagunera que no tiene sus encontrones con el "góber", se lo reiteró diciendo que en San Pedro lo respetan, quieren y siempre ha sido, es y será bienvenido. Como recordará, mi estimado lector, la relación de don Miguel con los otros alcaldes de la región no ha sido miel sobre hojuelas, y ha tenido sus momentos de tensión con el panista Jorge Zermeño o con los "hijos putativos de la Cuarta Transformación" Jonathan Ávalos, de Francisco I. Madero, y Horacio Piña, de Matamoros.

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Quien no se resigna a estar fuera de la lista de bendecidos del Partido Revolucionario Institucional para buscar una curul en el congreso local durante las próximas elecciones es la expanista Verónica Soto, quien ha hecho hasta lo imposible para que la vean. Doña Vero se ha vuelto experta en colarse en cuanto evento es cubierto por la prensa; lo mismo acude al Centro de Convenciones como experta culinaria y representante estatal para asuntos turísticos, incluso por arriba de la descolorida subsecretaria Maru Villareal, que recibe a las delegaciones de visitantes distinguidos para pasearlas por Torreón y sus alrededores, como representante del estado en asuntos políticos, dejando ver la poca presencia del socialité de Saltillo Samuel Rodríguez, encargado de los asuntos del Gobierno estatal en La Laguna. Nuestros subagentes, que todo lo oyen, nos informan que la directora del teleférico ya se está empezando a convertir en una especie de piedrita en el zapato para varios priistas, que no dejan de recordarle a la oficiosa funcionaria su pasado en Acción Nacional cuando caminaba calles y colonias llena de banderitas azules con la foto del alcalde Zermeño durante su campaña, o cuando defendía el incansable y honorable trabajo legislativo de otro expanista, el 'hooligan' Luis Fernando Salazar, otro de los que abandonó el barco del PAN y buscó refugio en la 4T. Don Luis Fernando se volvió a anotar para ir por Morena, pero primero el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador debe definir quién tiene el control de la 4T en Coahuila; ya luego verán a quién apoyan. La cosa es que doña Vero ha solicitado el apoyo de varios de sus nuevos mejores amigos en el devaluado tricolor para que reconozcan su trabajo y pueda ser una de las suspirantes a una diputación local, o ser considerada para un hueso de altura, aunque la última vez que pidió algo de altura la mandaron literalmente al Cristo de las Noas, con la mejor vista panorámica de la ciudad.

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Y es que aun cuando faltan un par de años para que inicie el proceso electoral para elegir sucesor en la alcaldía de Torreón, los movimientos se siguen dando, sobre todo los "guiños" y mensajes ocultos. Como ocurrió el pasado viernes, cuando so pretexto de presentar su primer informe de actividades como senadora (plurinominal), la priista Verónica Martínez convocó a sus amigos y acarreados al Centro de Convenciones de Torreón para mostrar que también trae músculo político. Si bien doña Verónica es originaria de Torreón desde que fue diputada local, en los tenebrosos tiempos en que aprobó la megadeuda de Coahuila durante el sexenio del "góber" bailarín Humberto Moreira su residencia ha sido en Saltillo, y ahora como legisladora federal su base es la Ciudad de México, por lo que nuestros subagentes, disfrazados de manteles bordados, nos informan que este evento apadrinado por el "góber" de Coahuila, Miguel Riquelme, fue para mandar el mensaje de que la senadora puede ser otra de sus cartas para recuperar Torreón, más si se tiene en cuenta que del otro lado del Nazas, en las hermanas repúblicas de Gómez Palacio y Lerdo, el papel de la mujer en la política regional ha sido tan importante que se han tenido cinco alcaldesas en un periodo de tiempo corto, mientras que Torreón ni las luces; además de ponerle un "estate quieto" a los que ya se sentían seguros de tener la bendición de don Miguel, como el subsecretario de Egresos Xavier Herrera, quien se sigue distrayendo con la productora ACME y los videos golpeadores que solo ve él. Para mostrar que ha logrado buenas relaciones con diferentes corrientes, claro, todas casi extintas, doña Verónica se vio cobijada con la compañía de Mauricio Kuri, del PAN, Miguel Mancera, del PRD, Miguel Ángel Osorio Chong y Claudia Ruiz Massieu, del tricolor.

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Para evitar los cuestionamiento de la entrometida prensa, que un día está de preguntona y el otro también, las autoridades del municipio de Torreón han decidido tener sus reuniones de trabajo con otras instituciones a puerta cerrada, como ocurrió esta semana cuando se reunieron Yezka Garza Ramírez, representante en México de la Oficina de las Naciones Unidas (ONU), y el alcalde Jorge Zermeño para reflexionar sobre la Consolidación de la Justicia Penal en México. Aunque lo que realmente dejó con la boca abierta a los representantes de los medios de comunicación fue la reaparición de Garza, extitular de la Pronnif en tiempos del gobernador Rubén Moreira, sobre todo porque la pregunta obligatoria fue "¿cómo le hizo para conseguir chamba en la ONU?". Más cuando su paso por el Gobierno del estado no es que haya sido muy brillante que digamos; al contrario, durante su gestión recibió varias denuncias y señalamientos graves. Nuestros subagentes, disfrazados de funcionario mal encarado, nos comentan que de nueva cuenta los muchachos del alcalde Zermeño les cerraron las puertas en la cara a los medios durante su reunión con los representantes del Sistema de Transporte Metrobús, bajo la excusa de que se tocarían temas de seguridad nacional y los detalles del eterno Metrobús no son de interés público. Claro, lo único que lograron fue el mismo efecto que ocultando los permisos laborales del director más indeciso del Ayuntamiento, Primo García Cervantes.

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