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EDITORIAL

Agravios

Sin lugar a dudas

PATRICIO DE LA FUENTE
jueves 21 de mayo 2020, actualizada 7:55 am


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"La violencia es el último recurso del incompetente"— Isaac Asimov

EL DEBUT DE ALFONSO

A río revuelto, ganancia de pescadores. El debut de Alfonso Ramírez Cuéllar como dirigente nacional de Morena ha sido todo menos afortunado. La política partidista, al igual que cualquier orquesta sinfónica, implica un ejercicio de ritmos y tiempos que deben respetarse a rajatabla. Las improvisaciones están permitidas, pero generalmente debemos reservarlas para el final. Quien come ansias y se adelanta al vaivén de sus contrapartes corre el riesgo de quedar en ridículo o ser menospreciado por la audiencia. El mostrarse ansioso y precipitado, tanto en política como en la música, a la larga paga mal.

Alfonso Ramírez Cuéllar. Bonachón, tipazo, pero de mecha corta. Quizá don Alfonso fue contagiado por los vaivenes anímicos tropicales y simplemente imita lo que ve. Ya hasta el mismo Ricardo Monreal tuvo que salir a borrar los garabatos que Alfonso dejó en el pizarrón y a enmendarle la plana. A Ramírez, los tiempos como barzonista lo entrenaron bien en lides de activismo, pero no es lo mismo andar en grillas y manifestaciones de calle que presidir a un instituto político así se trate de Morena. Existe, entre ambas cosas, un abismo de diferencia.

Algunos de los planteamientos de Ramírez no son malos, pero los hizo en el momento menos indicado. Redactó cierta bazofia plagada de errores, pifias y contradicciones. Aunque hable de condiciones de justicia e igualdad social que muchos abrazamos, el fondo y la forma, como decía Jesús Reyes Heroles, le fallaron, y gacho, a don Alfonso.

Vaya estreno. Ramírez logró unir a un amplísimo sector, pero en su contra. Todo indica que algunos cuadros de Morena no logran sacudirse del gen perredista tan arraigado en ciertas corrientes de la izquierda, aquel gen que invita y apela a la autodestrucción.

AGRAVIOS

Andrés Manuel se dijo el presidente más agraviado de la historia y quizá tenga razón. Sin embargo, en política las facturas se cobran y el haber insultado a todos los sectores sociales del país le está saliendo muy caro al presidente. Mientras no baje el grado de confrontación y rescate el relativo grado de sensatez que alguna vez lo caracterizó, López Obrador seguirá recibiendo ataques. Lo grave y penoso para su proyecto de nación, si es que todavía existe, es que ya transcurrió un cuarto del sexenio y el mandatario continúa en la misma tónica pendenciera y agresiva. Siendo justos, cabe reconocer que existe cierta ala de derecha que opera en el mismo tenor y apuesta al fracaso presidencial. Por ello, tratemos de habitar en la justa medianía e insistamos en que el Gobierno nos escuche. Cada semana elaboramos propuestas -muchas de ellas viables-, pero por desgracia el presidente demerita todo lo que no provenga de su inventiva y muy particular interpretación de la realidad.

COROLARIO

Vaya un abrazo a Carmen Aristegui y especialmente a Emilio, su hijo. Como bien dice la doctora Beatriz Gutiérrez Müller: con los niños no.

En esta ocasión, las agresiones hacia Carmen han ido demasiado lejos y traspasado el terreno de lo profesional. Según lo detallado por la propia periodista, dichas agresiones provienen del poder en turno y forman parte de una de las campañas -porque existen muchas- operada desde la agencia Notimex. Tal operación de desprestigio habría sido autorizada y suscrita por la propia dirección general de Notimex, como si ahí dentro no existieran suficientes conflictos y despidos injustificados.

Utilizar a la agencia de noticias del Estado para agraviar a periodistas y opositores -y además hacerlo con recursos públicos- es carente de toda ética profesional. Por ello, dichos hechos deben ser investigados hasta las últimas consecuencias para así deslindar responsabilidades.

Hace 8 días suscribí un texto en defensa y solidaridad con Grupo Reforma porque, sin importar la línea editorial que abracen las distintas entidades periodísticas del país, es preciso defenderlas a todas. A Carmen le guardo admiración, la conozco y aunque en ocasiones no he coincidido con sus opiniones, aquí y en cualquier caso también aplica aquella frase atribuida a Voltaire. Tal frase señala: "no estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo".

Twitter @patoloquasto
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